¿Y si el problema no es no llegar al orgasmo, sino sentir que “tienes” que llegar?
Exigir un orgasmo en cada encuentro no es igualdad, también puede ser presión, la equidad sexual consiste en que el tiempo, los límites, las preferencias y el placer de todas las personas importan por igual; no en que cada encuentro termine de la misma manera.



