La Bru entiende que hoy la gente busca historias auténticas, productos con propósito y marcas que se tomen en serio lo que hacen.
Texto: Matty Guzmán
Fotos: Enrique «Oso» Esquivel
La reconocida marca nació en Morelia en el año 2006; por lo que están por cumplir 20 años de ser productores de una cerveza que no solo es artesanal, sino que además tiene mucha presencia mexicana en cada trago.
Esta experiencia integral es parte de la esencia de La Bru, quienes han buscado que todos los recursos sean michoacanos y muy mexicanos; desde los ingredientes que utilizan, el talento humano, las etiquetas, la comunicación visual, los intangibles de la cultura y muchas cosas más.
Juan Carlos Naranjo, Director General de Cervecería La Bru nos cuenta que la expansión de la marca empieza en Michoacán y termina en California hasta el momento, ya que la podemos encontrar en hoteles, restaurantes y bares de algunos estados como Nuevo Léon, Baja California, Puebla, Estado de México y Guanajuato; así como en tiendas de autoservicio y salas de cine VIP prácticamente a nivel nacional. “Recientemente acabamos de lanzar la marca y exportación para California, así que vamos dando pasos sólidos pero cada vez más lejos”, comentó.
También cuentan con puntos propios donde la experiencia se vuelve más completa:
- La cervecería en Ciudad Industrial
- El Santuario La Bru en el Centro Histórico de Morelia
- Su recién inaugurado punto en Monterrey
- Y próximamente en San Miguel de Allende
La idea es clara: maridajes, cultura, música, ingredientes locales… una experiencia 360° que sabe a México.
Nueva cara, misma esencia.
Cuando llegó la nueva dirección en 2023 con Juan Carlos, la marca ya tenía gran reputación por su calidad, pero necesitaba una actualización sin perder sus raíces. Mantuvieron el nombre, ya bien posicionado tras casi veinte años, pero rediseñaron todo lo demás: imagen, narrativa y propósito.
El resultado es una marca más contemporánea, más cercana y más viva, ya que La Bru no se conforma con hacer cerveza: quiere generar impacto. Una muestra de ello es la etiqueta del jaguar michoacano, creada a partir de un concurso con estudiantes de diseño, la cual destinará parte de sus recursos a iniciativas que protegen a esta especie.
Así es cómo celebran la cultura mexicana con propuestas como “El Brutal”, personaje creado por ellos e inspirado en la lucha libre (gran tradición de nuestro país), o la adaptación de cervezas hechas con pinole y maíz azul.
Dentro de la empresa se ha institucionalizado todo y capacitado más que nunca para que cada integrante se sienta en el mismo canal.
“La cultura es lo que la gente hace cuando el jefe no está”, es una de las frases que mejor resumen esta etapa. Hoy la empresa tiene valores, ética y filosofía claros, algo que se siente tanto en su estructura como en cada botella.
La misión: que la cerveza artesanal sea para todos.
Aunque en México hay más de mil cervecerías artesanales, solo una parte realmente produce su propia cerveza. La Bru sí lo hace, y para estos 20 años desean democratizar la cerveza artesanal para hacerla más accesible sin perder calidad.
Porque al final, lo que la marca busca es construir una marca con triple impacto: ambiental, económico y social.
Y sí, eso implica competir con gigantes industrias, pero también entender que hoy la gente busca historias auténticas, productos con propósito y marcas que se tomen en serio lo que hacen.
Filosofía de Juan Carlos: consistencia, coherencia y congruencia.




