Home > Lo más reciente > La Elegancia Que No Se Compra.

La Elegancia Que No Se Compra.

La verdadera elegancia no está en la ropa, en el automóvil o en el reloj que llevas puesto; sino en la forma en la que saludas, agradeces, escuchas, pides las cosas y tratas a quienes, en especial, no pueden darte nada a cambio.

Texto: Coach Hugo Jaramillo
@hugojaramillomx

Estimado lector, hablemos de una cualidad de enorme valor que parece estar en peligro de extinción: la cortesía.

Vivimos en una época donde muchas personas se preocupan demasiado por verse bien y por proyectar éxito. Sin embargo, hay que decirlo con toda claridad: pocas cosas hablan tan bien de una persona como su trato hacia los demás. 

La verdadera elegancia no está en la ropa, en el automóvil o en el reloj que llevas puesto; sino en la forma en la que saludas, agradeces, escuchas, pides las cosas y tratas a quienes, en especial, no pueden darte nada a cambio.

A diferencia de lo que muchos piensan, la cortesía no es una señal de debilidad sino de verdadero carácter. Pues es más fácil ser grosero, impaciente o indiferente. Lo difícil, realmente, es mantener la educación cuando tienes prisa, cuando estás cansado o cuando alguien más no está siendo amable contigo. Ahí es donde se nota si existe dominio propio o si cualquier molestia basta para sacar lo peor de uno mismo.

La cortesía se refleja en pequeños detalles, pero muy significativos: llegar puntual, mirar a los ojos a quien te habla, ceder el paso, responder un mensaje en el tiempo oportuno, agradecer, pedir las cosas por favor y tratar con respeto al que piensa distinto. Porque son esos pequeños actos los que generan confianza y hacen posible la construcción de relaciones de largo plazo; en la familia, en la amistad, en el trabajo, e incluso los negocios.

Las personas pueden admirar tu talento o tu inteligencia, pero recordarán sobre todo cómo las hiciste sentir. Hay personas muy capaces que pierden oportunidades por su arrogancia; y hay personas no tan brillantes, pero que avanzan mucho porque saben cómo tratar a los demás. 

La cortesía abre puertas que la prepotencia no puede abrir. Y aunque hoy muchos piensen que los buenos modales ya no importan, la realidad es que, en un mundo lleno de prisas, groserías y soberbia, una persona respetuosa destaca de inmediato… Se vuelve memorable.

Mantente firme en tus valores, incluso si parece que van a contracorriente. Porque la educación, el respeto y la caballerosidad nunca pasarán de moda. Así como la elegancia verdadera no se compra. Se forma.

¡Hasta la próxima!

Leave a Reply