El mayor costo se esconde en esas cosas que no podemos dejar de pagar.
Texto: Ana Karen Ocampo
@ana_ogar
Casi siempre que hablamos de “lo caras que somos las mujeres” lo asociamos a un tema estético: las uñas, el maquillaje, el peinado, la depilación, etc. Y sí, en general las mujeres destinamos un mayor porcentaje de nuestro salario a nuestra apariencia estética, pero ese no es el mayor costo de “ser mujer”. El mayor costo se esconde en esas cosas que no podemos dejar de pagar.
Además de el tan conocido “impuesto rosa”, ese que hace que paguemos de un 13-15% más en productos de higiene y cuidado personal (POR LOS MISMOS PRODUCTOS), existen gastos que deberíamos dejar de invisibilizar, gastos médicos, hormonales, menstruales, emocionales, físicos que muchas veces damos por hecho o nos da miedo nombrar.
Un informe de la COPRED estima que se gastan aproximadamente 28 mil pesos a lo largo de la vida reproductiva de una mujer solo en productos menstruales, todo esto sin contar medicamentos, consultas y costos asociados (casi la mitad de la población encuestada afirmó haber requerido atención médica a causa de la menstruación).
Y eso sólo por menstruar, si además tienes alguna enfermedad o condición relacionada a tu salud hormonal, los gastos aumentan de forma significativa: ya sea el síndrome de ovario poliquístico, endometriosis, cólicos incapacitantes, embarazos, o no embarazos (porque sí, no embarazarte, también tiene consecuencias físicas y psicológicas) pareciera que la sociedad nos castiga (como si no nos castigara ya nuestro cuerpo lo suficiente), por existir.
Hay gastos que sí aparecen al final de tu estado de cuenta y no son pocos, pero no dejes de ver los que no aparecen ahí. El tiempo dedicado, el dolor normalizado, la energía depositada, la ansiedad de no saber si lo que estás sintiendo es “normal”. El empeño de tratar de seguir funcionando en esta sociedad en la que sólo vales si eres productiva. Es parte de este precio que pagamos en silencio.
La próxima vez que te sientas frustrada por existir, porque tienes acné, porque no puedes bajar de peso por tus hormonas, porque tu endometriosis no te deja trabajar, porque tuviste cambios de humor debido al día de tu periodo en el que estás, recuerda no eres tú, es el sistema que no está hecho para ti.




