No todo está hecho para ti, y está bien.
Texto: Ana Karen Ocampo
@ana_ogar
En el año 2023 Kara, una usuaria de Tiktok (@vibinggranolamom) decidió subir a la plataforma un video de una receta de sopa de frijoles (muy importante, “de frijoles”) para las personas que están bajas de hierro, o que están en su periodo, la receta consta de una gran variedad de frijoles cocidos en sopa con algunos otros aditamentos.
En los comentarios alguien preguntó: “¿Y si no me gustan los frijoles?”, a lo que el internet decidió reaccionar como acostumbra y el video se viralizó por la respuesta; a partir de ahí a este comportamiento se acuñaría como “la teoría de la sopa de frijoles”, porque explica un fenómeno social el cual vivimos constantemente pero que no se le había dado nombre.
Este fenómeno de querer que todo se ajuste a nuestras necesidades sin hacer el menor esfuerzo. Y vamos, que no es difícil encontrar esta mentalidad de forma continua en el internet, comentarios como: este contenido que hiciste deberías dejar de hacerlo porque no me gustó, no deberías vestirte así porque no me siento cómodo, no deberías hablar de esa forma porque no me representa.
- El mundo no está hecho para gustarte.
- No todo tiene que hacerte sentir cómodo.
- No todo te tiene que representar.
Este egocentrismo en el que nos tiene viviendo el algoritmo es no solo poco práctico sino además peligroso, porque al mostrarnos cosas que sólo coinciden con nuestro punto de vista, chocamos cuando algo no hace match con lo que se acopla a lo que queremos, gustamos, pensamos. Hace que sea cada vez sea más complicado relacionarnos, y nos radicalizamos cada quien en nuestros nichos.
Esta falta de empatía, y de interés en cosas que no se relacionan exactamente con lo que justo nosotros queremos, nos vuelve miopes porque no vemos más allá. Nos hace inútiles “si no es hecho para mí, entonces no sirve, no es de valor”. A veces tenemos que cuestionarnos si el video que estamos viendo es para nosotros porque primero, resulta que no tenemos anemia, y dos, no nos gustan los frijoles.
La vida no es un algoritmo en el que todo está perfectamente curado a nuestro gusto, y eso está bien, necesitamos aprender la riqueza de los contrastes, no todo el mundo vive para y por nosotros, por lo mismo no todo el mundo piensa y actúa como nosotros.







