Recuperar un diente significa volver a sonreír con confianza, hablar con seguridad y disfrutar nuevamente de los alimentos sin limitaciones.
Cortesía
Perder un diente va mucho más allá de una cuestión estética. Cuando falta una pieza dental, toda la boca comienza a sufrir cambios que, con el tiempo, pueden afectar la función, la salud y hasta la apariencia del rostro. Los dientes vecinos tienden a inclinarse y esta serie de movimientos altera la mordida, dificulta la higiene y puede provocar desgaste prematuro de otras piezas dentales o dar una apariencia de envejecimiento prematuro.
Afortunadamente, hoy contamos con una solución que permite reemplazar un diente de manera independiente, sin afectar los dientes sanos: los implantes dentales, los cuales sustituyen la raíz perdida mediante un pequeño tornillo de titanio que se integra al hueso y sirve como soporte para una nueva corona. Así, no solo recuperamos la estética de la sonrisa, sino también la función al masticar, la estabilidad de la mordida y la preservación del hueso.
Pero quizá el beneficio más importante es el emocional. Recuperar un diente significa volver a sonreír con confianza, hablar con seguridad y disfrutar nuevamente de los alimentos sin limitaciones.
Como especialista en rehabilitación oral e implantología, mi compromiso es ayudar a cada paciente a recuperar no solo su sonrisa, sino también su calidad de vida. Si has perdido uno o varios dientes, será un placer orientarte y encontrar juntos la mejor solución para tu caso.
Dra. Marijose Mayés
Rehabilitación Oral, Prótesis e Implantes Dentales






