Exigir un orgasmo en cada encuentro no es igualdad, también puede ser presión, la equidad sexual consiste en que el tiempo, los límites, las preferencias y el placer de todas las personas importan por igual; no en que cada encuentro termine de la misma manera.
Texto: Claudia Lobaton, sexóloga de Platanomelon
Durante mucho tiempo aprendimos que primero aparece el deseo, después la excitación y, al final, el orgasmo. La investigación actual muestra una realidad mucho más flexible. Estas experiencias están relacionadas, pero no son lo mismo ni necesariamente ocurren en ese orden.
El deseo se expresa como las ganas de tener un encuentro sexual y no necesariamente tienen que llevarse a cabo, mientras que la excitación aparece cuando la mente y el cuerpo
responden a un estímulo erótico con una respuesta fisiológica como puede ser la lubricación vaginal o una erección, mientras que el orgasmo es una experiencia intensa y subjetiva de placer, pero no es la prueba definitiva de que el sexo fue bueno.
Exigir un orgasmo en cada encuentro no es igualdad, también puede ser presión, la equidad sexual consiste en que el tiempo, los límites, las preferencias y el placer de todas las personas importan por igual; no en que cada encuentro termine de la misma manera.
Por otro lado, la investigación muestra que más del 50 % de las mujeres ha fingido un orgasmo alguna vez (Herbenick et al., 2019), y una investigación del Journal of sex research en 2010 muestra que una cuarta parte de los hombres también lo ha hecho. Las razones pueden ser muy distintas: querer terminar el encuentro, evitar una conversación incómoda, no herir a la otra persona, sentir que se espera algo de ti, pero también puede ser como un beneficio para conectar con el placer propio.
El sexo no es un examen y el orgasmo no es la calificación final. Lo importante es poder elegir, hablar, pausar, cambiar de ritmo y construir encuentros seguros y placenteros para ti, haya orgasmo o no.
En Platanomelón creemos que el placer forma parte del bienestar y que cuestionar tabúes con información basada en evidencia nos ayuda a vivir una sexualidad más plena.






