La amistad adulta es difícil de mantener. No porque haya dejado de importarnos, sino porque requiere algo que muchas veces sentimos que no tenemos: tiempo.
Texto: Hugo Jaramillo
@hugojaramillomx
Cuando somos niños, hacer amigos parece ser lo más sencillo del mundo. Basta con compartir un juego, sentarse juntos en clase o descubrir que nos gusta lo mismo. Pero cuando somos adultos; tenemos trabajo, pareja, hijos, responsabilidades y una agenda interminable. Podemos tener cientos de contactos en el teléfono y, al mismo tiempo, menos personas para hablar.
La amistad adulta es difícil de mantener. No porque haya dejado de importarnos, sino porque requiere algo que muchas veces sentimos que no tenemos: tiempo. Sin embargo, una amistad que vale la pena se conserva por decisión. Por eso, si quieres cuidar tus amistades, te propongo tres cosas:
Primero: haz espacio. No esperes a “tener tiempo”. El tiempo para las personas importantes se aparta. Una llamada, un café o un simple mensaje preguntando: “¿cómo estás realmente?” pueden parecer pequeños detalles, pero mantienen vivo el vínculo.
Segundo: aprende a estar presente. Una amistad se fortalece compartiendo lo que somos. Escucha, pregunta, interésate genuinamente por la vida del otro. Celebra sus alegrías y acompáñalo en sus momentos difíciles.
Tercero: acepta que las amistades cambian. Algunas amistades se transforman, otras se distancian y algunas nuevas aparecen cuando menos lo esperas. Madurar también significa entender que no necesitas conservar todas las relaciones, pero sí cuidar aquellas de valor verdadero.
Si quieres tener buenos amigos, comienza por ser uno. No esperes siempre que el otro dé el primer paso. A veces una amistad se recupera porque alguien tuvo la humildad de decir: “Hace mucho que no hablamos. Te invito un café”.
Tal vez tengas algún amigo al que no ves desde hace meses o años. Quizá hoy sea un buen momento para escribirle. Al final, las grandes amistades se construyen con pequeños actos repetidos durante muchos años: estar, escuchar, perdonar, acompañar y volver a buscarse.
No dejes que la falta de tiempo te haga perder a las personas que hacen que tu tiempo valga la pena.
¡Hasta la próxima!





